Monday, November 5, 2012
Wednesday, March 14, 2012
La Mejor Política
Salmo 130:1-8
¿Alguna vez haz notado la audacia de David y otros compositores de los Salmos? Ellos valientemente cuestionaron a Dios (Salmo 89:46) y fueron tan lejos a tal punto de explicarle desde su punto de vista lo que Dios necesitaba hacer (Salmo 123:3). Las personas más versadas en la historia de Israel, los compositores, hubieran permanecido en silencio si se trataba de cuestionar las formas en que Dios actúa.
Sin embargo los salmistas "se salieron con la suya" porque expresaron sus sentimientos con honestidad. Ellos conocían sus propias debilidades y limitaciones y entendieron la fortaleza, poder y majestad de Dios. Ellos sabían quienes eran y donde estaban pero al mismo tiempo conocían a Dios.
Aquí el compositor reconoció su propio estado como si estuviera en las profundidades (Salmo 130:1). No interesaba si ese estado era físico, emocional, o espiritual. El era lo suficientemente honesto para reconocer su desesperada situación y clamar a Dios por ayuda. El simple hecho de reconocer nuestra necesidad es el primer paso al camino de la redención.
¿Pero qué necesita el compositor? Él se da cuenta que si Dios tuviera anotado todos los pecados, el ciertamente saldría perdiendo. Con su pregunta retórica: JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? (Salmo 103:3), el anticipa las palabras del Nuevo Testamento: "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios," (Romanos 3:23), En casi el mismo aliento que su admisión de la pecaminosidad, el compositor honestamente expresa quien es Dios. Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado. Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él (Salmo 130:4,7). Finalmente, el salmista reconoce que Dios redimirá a Israel de sus pecados (Salmo 130:8).
Quizá el apóstol Pablo tuvo las palabras del Salmo 130 en su mente cuando escribió a los colosenses: por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. (Colosenses 1:19-20)
A causa de Cristo podemos ser honestos con nosotros: Dios viene a donde estamos para redimirnos debido a quién él es.
Para Meditar:
- ¿Crees que eres honesto con respecto a dónde estás, quién eres y quién es Dios? ¿Cómo puedes estar seguro de esto?
- ¿Cuándo fue la última vez que agradeciste a Dios por su perdón?
- ¿En qué formas tu vida muestra que has sido perdonado y aceptado por Dios?
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